Fundación
El Colegio Aiglon Suiza abrió sus puertas en 1949 gracias a John Corlette. Arrancó de manera modesta con solo seis estudiantes, pero ha crecido muchísimo con el paso de los años. La esencia de este colegio está en mezclar ideas clásicas con filosofías modernas, lo que ha permitido el continuo desarrollo y éxito tanto del colegio como de sus estudiantes.
John Corlette – Fundador del Colegio Aiglon Suiza
John Corlette nació en Londres en 1911 y cuando tenía 16 años se mudó a Suiza por problemas de salud. Continuó sus estudios en el Colegio Alpino de Arovay. La región montañosa de Villars y sus paisajes influyeron profundamente en la visión educativa y vital de Corlette. Más tarde, compartió esta visión con los estudiantes del Colegio Aiglon Suiza.
Concepto
Aunque Corlette inicialmente estudió arquitectura como su padre, su verdadera pasión era la educación. Inspirado por la filosofía de Kurt Hahn del Colegio Gordonstoun en Escocia, Corlette quiso combinar el aprendizaje práctico con la estructura tradicional de un internado inglés.
Su sueño era crear una experiencia educativa que uniera la educación clásica con el aprendizaje práctico, sin depender solo de los libros. La dedicación de Corlette para cultivar mentes curiosas se refleja en el rico programa de expediciones y actividades comunitarias del colegio.
Legado del Colegio Aiglon Suiza
Una parte importante del legado de Corlette es la incorporación de la meditación en la vida diaria del colegio. Esta práctica resalta la importancia de la reflexión personal y de enfrentarse a nuevos desafíos. La creencia de Corlette en una educación integral, completa y equilibrada sigue guiando los principios y prácticas del Colegio Aiglon Suiza.
A pesar de su fallecimiento en 1977, la influencia de Corlette sigue siendo fuerte. Enriquece las vidas de generaciones de graduados y mantiene el compromiso del colegio con su visión educativa.